Te soy sincera, me ha pasado más de una vez. Es un baile de cuatro pasos:
  1. Un cliente me pide que participe en un proyecto nuevo e intrigante
  2. Me emociono con la propuesta y me pongo manos a la obra con presupuesto y calendario
  3. Cuando estoy a mitad del documento, mi mente empieza a divagar."Pero si yo no sé nada de lo que me están pidiendo". "Tengo que rebajar el precio, cómo va a aceptar pagarme todo eso". "Quién soy yo para hacer un proyecto de este nivel". "Van a descubrir que en realidad no sé nada y voy a quedar fatal"... y otras perlas de este estilo.
  4. El presupuesto que me comprometí a entregar se queda bloqueado y mi motivación inicial se cae por los suelos. Me siento fatal conmigo y con el cliente.
¿Tú también bailas así?

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