Cinco síntomas que te piden un cambio de vida

Cierra los ojos y cuenta hasta cinco. Qué te está diciendo tu cuerpo?Qué mensajes te está enviando? Notas dolor o molestia en algún sitio concreto? Puedes hacer un respiro profundo? Te sientes cansado o descansado?

Quiero contarte una historia. La historia de cómo, un día de primavera como hoy, estallé.

Hace unos tres años, mi vida en Barcelona era así: trabajaba de responsable de diseño en una empresa, dirigía con éxito proyectos ferroviarios para varios países del mundo, me sentaba en la mesa de dirección en reuniones con alto nivel de tensión, coordinaba un equipo de diseñadores y proyectistas, y pasaba más de diez horas al día entre despacho, taller de maquetas y salas de reuniones. Estaba obsesionada por la necesidad de dar siempre lo mejor de mí. Aparentemente lo conseguía, perono me estaba dando cuenta de las claras señales de alarma que mi cuerpo me estaba dando.Para mí eran estos cinco. Cuáles son los tuyos?

Bruxismo: aprieta los dientes!

Día y noche, las mandíbulas cerradas. No hay manera de relajarlas. Y no me hables de dormir con un trozo de plástico en la boca, me da asco al sólo pensarlo. Mis dientes se están peligrosamente desgastando. Por las mañanas me levanto con un gran dolor de cabeza y las mejillas, por haber cerrado los dientes toda la noche.

En mi subconsciente, me estaba diciendo: Resiste! Aguanta! …para qué?

Insomnio: y si no despierto?

Ya lo has tomado todo? las gotas de Bach, la Valeriana, los ejercicios de yoga, la ducha tibia, lacena ligerita, los aceites esenciales relajantes…Parece imposible que, con todo lo que has trabajado hoy, te metes a la cama y no hay manera de cerrar ojo. La «centrífuga mental» te mantiene alerta: y si no escucho la alarma? y si la reunión de mañana no va como yo quiero? y si no entrego el proyecto mañana pasado? y si no me confirman ese presupuesto? y si no me dan el ok para esa compra de materiales? y si me malinterpretan y se enfadan conmigo? y si…? Tengo que dormir, tengo que dormir ahora mismo, ya verás ahora duermo y mañana lo pienso…mañana…y si mañana no despierto?

Pues ese era el resultado: al otro día me sentía un zombie.

Migraña: la cabeza como una pecera de cristal

Shhht. Hablen despacio, que me estalla la cabeza. Cuánta luz hay en este despacho, acaso han añadido bombillas? Madre mía, siento como si tuviera resaca, aunque hace meses que no tomo alcohol. Claro, dormir poco no ayuda. Pero hay algo más.

Cuello rígido: lleva todo el peso!

Hay tantos pensamientos en la cabeza, que pesa el doble, y el cuello tiene que sostener todo ese peso, a parte de la carga que llevo en mis hombros: la responsabilidad de los proyectos a los que estoy trabajando, la de mantener mi trabajo, la de obtener buenos resultados para la empresa, de entregar a tiempo, de confiar en mis proveedores (con ingenieros y obreros, nunca se sabe!) de pagar mis cuentas a final de mes, de ser una buena hija, de ir a ver a mis padres de vez en cuando, de agradarles a los demás, de enseñar la mejor versión de mií misma todo el tiempo, sin pausa, sin descanso. Sin parar. Tengo que en-cargarme de todo esto.

DIficultad de respiración: me ahogo!

El tiempo se acaba, la gente reclama, tiene prisa, hay que entregar a tiempo, luego tengo que pasar a comprar comida, luego a yoga, luego comprar las flores de BAch, que se me están acabando, ah y mañana por la mañana tengo que estar en la oficina a las seis para enviar ese fichero tan importante a Rusia, que allá tienen otro horario, luego tengo que pasar esos datos a los ingenieros en la obra, que siempre tienen poco tiempo y yo tengo que ir de prisa, luego quiero salir temprano que a las cinco tengo que estar en el aeropuerto…Con todo esto, me he olvidado de respirar. Y cuando lo intento, el aire ya no llega hasta al fondo. Se queda allí, cuatro dedos debajo de mi cuello. Los pulmones reclaman, se rebelan, mi diafragma está bloqueado, no deja pasar el aire. Me falta el aliento. Me ahogo. Socorro.

Y aquí está, con todos ustedes, el ataque de pánico. En todo su resplandor y terror. En todo el medio de una reunión ejecutiva.

Literalmente, creí que iba a morir. Si te ha pasado a tí también, sabes de lo que hablo.

De esa experiencia aterradora, he aprendido que ya era el momento de decir «basta» a ese estilo de vida, de empezar a hacerme caso a mí misma, a lo que me estaba sucediendo, en profundidad. Sin pastillas, gotas u otros remedios sintomáticos.

 

El el próximo post, te contaré desde dónde empecé mi recorrido, que me ha llevado hoy a liberarme de estrés y ataques de pánico. Pero ahora te toca a tí, empezar a escuchar los mensajes que te envía tu cuerpo. ¿Cómo puedes hacerlo? Descúbre cómo haciendo clic aquí.

Te espero!

6 Comments
  • Sefora Bermudez
    Posted at 21:40h, 11 mayo Responder

    Hola Ale,

    madre mía. Me he sentido tan identificada en la descripción que has hecho.

    Mi cuerpo presentaba los mismos síntomas y, si no los escuchas cada vez te habla más fuerte. Menos mal que conseguí curar mis migrañas hace ya 10 años.

    Siempre intentamos acallar los síntomas con férulas, relajantes y analgésicos pero la solución está en actuar antes, de forma preventiva, hasta equilibrarte y que tu cuerpo no tenga que pegarte un grito.

    Gracias por compartir que otra vida es posible, una vida sin dolor y con un bienestar físico y mental.

    P.D. ¿Cuándo me dejas entrevistarte en mi blog antimigraña? 🙂 Puedes compartir muchísima información de valor.

    Ten un buen día.
    Séfora.

    • admin
      Posted at 10:27h, 26 junio Responder

      Mil gracias Séfora por tus comentarios! Acallar al síntoma es mucho más fácil pero al mismo tiempo tiene el riesgo de que el malestar se convierta en síntoma de mayor entidad, a medio-largo plazo.
      Claro que sí, estaría encantada de aportar a tu proyecto! Hasta pronto!

  • Diana Garcés
    Posted at 15:20h, 13 mayo Responder

    Guapa, yo el primer signo de alerta que encuentro cuando estoy cansada con algo en mi vida es la pereza. Me da mucha pereza pararme de cama, luego el bruxismo también lo he padecido desde hace años, y sí utilizo una placa porque mis pobres dientes no aguantan la mínima presión. Pero con el primer síntoma para mí ya es signo de que algo falla y que toca hacer algo.

    Siempre le pongo atención y hago una evaluación de lo que ocurre y si es necesario cambio hábitos, actitudes, amistades, lugar de residencia, trabajo, lo que sea… Pero no me quedo, porque nada más deprimente que todos los días estar aburrida y con ganas de estar en cama 🙂

    • admin
      Posted at 10:37h, 26 junio Responder

      Eso es, Diana! Estar muy al tanto y escuchar las alertas que el cuerpo nos envía, es algo que casi nadie nos ha enseñado en la escuela, pero es un paso valiosísimo para seguir creciendo y floreciendo en nuestros proyectos de vida. Gracias por tu aportación!

  • Sefora Bermudez
    Posted at 16:32h, 23 junio Responder

    Hola Ale,

    excepcional artículo.

    Sólo alguien que haya pasado por ello sabe expresar como tú todo lo que has vivido y superado.
    Me gustaría pedirte aquí, en los comentarios, una entrevista para mi blog Vivir Sin Migraña, porque tienes mucho que compartir y que inspirar.

    Sólo si te apetece claro, cuando pase el verano estás invitada a mi casa virtual.

    Un abrazo.

    Séfora.

    • admin
      Posted at 10:39h, 26 junio Responder

      Mil gracias Séfora! Por supuesto estaré encantada de compartir y conversar, y si alguien por ahí se siente inspirado, mucho mejór 🙂
      Hasta pronto!

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