Las Tres Claves Secretas representadas en el Eneagrama: las Leyes Universales

El Eneagrama es mucho más que un mapa dinámico de nueve personalidades.

Se ha dado mucho a conocer en estos últimos años, el Eneagrama de la Personalidad, como herramienta de estudio y comprensión de las “lentes” que cada tipo de personalidad tiene al enfocar la realidad. Lejos de las simplificaciones y etiquetas fáciles, abordar con profundidad este modelo de autoconocimiento y desarrollo personal, se puede llegar a aplicar en múltiples ámbitos. Recursos humanos, enseñanza, coaching y también el desarrollo de las competencias creativas, que es lo que nos ocupa. Este modelo de personalidades tiene sus fundamentos en los estudios del Dr. Claudio Naranjo, psicoanalista de la Universidad de Berkeley, que a su vez aprendió sus bases del filósofo boliviano Óscar Ichazo, fundador de la escuela de Arica, discípulo de la escuela del Cuarto Camino fundada por Georg Ivanovic Gurdjieff, místico y maestro de filosofía y espiritualidad de origen armenia. Te voy a decir algo que me parece sorprendente:

Gurdjieff, en sus enseñanzas, nunca mencionó los tipos de personalidad.

Este tipo de aplicación del Eneagrama se originó gracias a la combinación del Símbolo Pitagórico (figura de nueve puntos) con las meditaciones de los Padres del Desierto y de Evagrio Pontico, místicos del primer Cristianismo que se dedicaron a identificar y definir aquellos pensamientos y tendencias que distanciaban su atención de sus prácticas contemplativas. Gurdjieff aprendió – según nos llegaron noticias – el Eneagrama de otra tradición mística, la tradición islámica de la órden de los Sufi.

Derviches de la tradición mística Sufi en su característica danza sagrada – Foto de Hulki Okan Tabak en Unsplash

¿Y entonces qué enseñaba el sabio Gurdjieff acerca del Eneagrama Sufi?

De forma un poco provocativa, Gurdjieff solía decir que quienes conocieran a fondo el símbolo del Eneagrama, podrían prescindir de cualquier otro libro o estudio, ya que el Eneagrama podía aplicarse para estructurar y comprender cualquier otro tipo de saber y conocimiento.

De hecho, si estudiamos el Eneagrama según la tradición Sufi, aprendemos que se considera el Eneagrama como el símbolo sagrado del nacimiento del Universo.

Tal y como en la mística Judía el Árbol de la Vida simboliza el Universo, sus orígenes y manifestaciones, el Eneagrama contiene las diferentes etapas de la génesis del cosmos y, como fractal de ello, los distintos estadíos del desarrollo humano.

En sus líneas intersectadas y sus puntos interrelacionados, este símbolo de Sabiduría de origen Milenaria contiene, además, tres leyes fundamentales que nos conectan y sintonizan con el funcionamiento del Universo. Conocerlas y comprenderlas, y por último, aprender a aplicarlas en nuestra vida diaria, es lo que permitiría encontrar soluciones a gran parte de los problemas que achacan a los humanos en este planeta.

¿Cuáles son estas Leyes Universales?

Ley del Uno

La figura del círculo externo simboliza la unidad de todo aquello que existe en el Cosmos. Tú y yo, tu silla, el planeta Urano, el jardín de tu vecino… todos incluídos. Todo es Uno y todo está conectado de forma sistémica en un único Ser, aunque se perciba como separado. Además según esta ley, lo que hay en la periferia tiene correlación directa con el centro, desde el centro es posible oservar la periferia, y cada punto de la circunferencia es visible desde el centro, y puede volverse a su vez, el centro del sistema. En la tradición de los antiguos Egipcios, este sistema de capas o niveles de más interno a más externo es simbolizado por los sarcófagos que, uno dentro de otros, representaban su contenido con cada vez mayor fidelidad y escondían, protegiendo, aquello que era más preciado: el Faraón, que debía conservarse por la eternidad. El modelo de muñecas rusas es otro ejemplo de lo que pasa entre el ego, o cascarón de protección, y esencia o ser auténtico: la muñeca más pequeña contenida en el interior. Para acceder al ser interior hay que disipar las capas más externas, pero observando aquellas capas es posible tener atisbos de lo que es la esencia.

Muñecas rusas – Foto de Beth Macdonald en Unsplash

Curiosamente, el círculo con un punto en el medio es también el símbolo astrológico que se utiliza para representar el Sol en la Carta Natal. El sol representa nuestra esencia y también las características con las que nos identificamos o diferenciamos de nuestro entorno, el “sentido de yo” con respecto a los demás y al mundo.

Ley del Tres

Los humanos somos seres caracterizados por una percepción dual del mundo: tenemos dos ojos, dos oídos, dos fosas nasales, dos manos… el mundo nos parece dual cuando lo representamos a través de nuestra sensorialidad. Análogamente, tendemos a considerar de forma dualista el mundo de nuestras creencias, ideas, comportamientos… el Yin y el Yang, el día y la noche, el blanco y el negro… Muchas veces esta simplificación excesiva se vuelve reduccionista, y nos impide ver las cosas desde una perspectiva más amplia y creativa. El triángulo que compone el Eneagrama representa la Ley de la Triada, o Ley del Tres: es una invitación a ver el Cosmos en términos triadicos, como lo son tesis, antítesis y síntesis. Nos ayuda a salir de las aparentes contradicciones de las fuerzas y principios opuestos. Esta visión triádica aparece en muchas de las tradiciones místicas, la hindu (en la Sagrada Trimurti) la Cristiana (la Santa Trinidad) la Judía (Biná, Jojmá y Kéter) por mencionar algunas. Hasta en el antiguo Egipto encontramos los dioses Horus, Seth y Osiris representados en tríadas…Para salir de la tensión de los principios opuestos, lo que se necesita es una mayor dosis de consciencia, hacernos preguntas que abran a la reflexión y permitan acceder a un nivel mayor de sabiduría y creatividad. Para ello, el Coaching Esencial es un camino muy recomendable.

Ley del siete

La tercera figura que compone el símbolo del Eneagrama es una línea entrelazada que toca seis puntos. La Héxada (así se llama esta figura) simboliza la ciclicidad no lineal de los procesos de desarrollo, las etapas y los puntos de inflexión que se producen en ciertos momentos de cada proceso creativo. También es llamada la Ley de la Octava y, según explicaba Gurdjeff, si no fuera por esta ley, cualquier proceso en el mundo avanzaría hasta el infinito: una lluvia, una gestación, una guerra,…¿te imaginas qué mundo sería? Según esta Ley, cada proceso empieza por un “do” es decir una nota inicial, un primer estímulo, procede por un tiempo de forma lineal, hasta estancarse y necesitar un nuevo estímulo para seguir avanzando. Si lo aplicamos a los procesos creativos y sus frecuentes bloqueos, podemos encontrar correspondencias en los “shock points” o puntos de quiebre previstos en esta ley universal.

Pasando a la práctica…

¿Conocías esta forma de abordar el Eneagrama? ¿Cuál de estas leyes puedes observar más a menudo en tu vida diaria? ¡Cuéntame en un comentario!

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