Hace unos años, cuando la gente me preguntaba a qué me dedicaba, al oír "Soy diseñadora y trabajo en un estudio de Barcelona" ponían cara de envidia y admiración. No hay nada más "cool" que hacer un trabajo creativo en una ciudad como Barcelona, ¿verdad? Yo ponía cara de "cool" y mi ego se inflaba un poco más. Pero por dentro, pensaba en todo el estrés que me venía de ese trabajo que me apasionaba, y me faltaba el aire.